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sábado, 30 de julio de 2011

¿Cómo sobreviven los delfines al ataque de los tiburones?

Los delfines son seres fascinantes en muchos
Delfines en el mar
sentidos: sensibles, inteligentes, amantes de la piruetas y los únicos animales, junto a los humanos, que practican sexo por placer. Pero probablemente casi todo el mundo desconoce una característica interesantísima de ellos que resulta excepcional: su habilidad para curar sus heridas.
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Cuando un delfín recibe un mordisco de un tiburón que desgarra sus tejidos y provoca una hemorragia, los "trucos" con los que la evolución ha dotado a estos cetáceos entran en juego para: producir antibióticos que impidan infecciones, producir analgésicos que les hacen aparentemente indiferentes al dolor, reducir la circulación sanguínea en la zona afectada y así evitar la muerte por desangrado y, finalmente, reparar la zona afectada creando tejido nuevo que recupere el contorno perdido.
¿Cómo logran estas portentosas capacidades curativas? Eso es lo que se ha propuesto averiguar un doctor de la Universidad de Georgetown llamado Michael Zasloff.
Zasloff ha entrevistado a cuidadores y científicos de todo el mundo que trabajan en contacto con los delfines para tratar de dar respuesta a estos misterios. Sus hallazgos fueron publicados en forma de carta el pasado 21 de julio en la revista Journal of Investigative Dermatology. En su opinión, los delfines podrían usar el mismo mecanismo que emplean cuando se sumergen a gran profundidad (y que desvía el torrente sanguíneo desde la periferia hacia la zona central del cuerpo) para evitar la muerte por desangrado cuando reciben una herida severa.

Una especie inteligente

El modo en que los delfines ignoran aparentemente el dolor parece el resultado de una adaptación claramente favorable para su supervivencia, aunque el científico afirma sentirse sorprendido y reconoce que no sabe cómo funciona este mecanismo neurológico y fisiológico de reducción del dolor.
Menos misterioso parece el modo en que evitan las infecciones. El secreto probablemente está en la grasa de cetáceo. Se sabe que esta grasa contiene organohalógenos naturales conocidos por sus propiedades antomicrobianas y su actividad antibiótica. "Lo más probable es que el delfín almacene sus propios compuestos antimicrobianos y los libere cuando sufre una herida. De este modo, además de evitar infecciones, el animal logra evitar la descomposición alrededor de la zona afectada", sostiene Zasloff. Finalmente Zasloff cree que la habilidad para rellenar con tejido las zonas afectadas tiene más que ver con el fenómeno de regeneración que se aprecia en los fetos de los mamíferos cuando sufren heridas en el útero materno.
En su carta, Zasloff presenta la historia de dos delfines atacados por tiburones, Nari y Echo, del Centro de Delfines Salvajes Tangalooma en la Isla Moreton de Australia. Su trabajo viene documentado con fotografías que ilustran elocuentemente el proceso de curación de estos dos cetáceos, sumamente rápido por otra parte. Lo cierto es que cuanto más aprendan los científicos de estos trucos del delfín, más cerca podríamos estar de una nueva generación de agentes antimicrobianos y de poderosos analgésicos.