lunes, 18 de abril de 2011

Una historia sobre dos amigos inseparables‏





 
 - Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor.
Solicito permiso para ir a buscarlo. dijo un soldado a su teniente.
- Permiso denegado. replicó el oficial,
No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto.
El soldado, haciendo caso omiso de la prohibición, salió, 
y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.
 El oficial estaba furioso:
- Ya le dije yo que había muerto!!! Ahora he perdido a dos hombres!
Dígame: merecía la pena ir allá para traer un cadáver?
 Y el soldado, moribundo, respondió:
- Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía vivía y al verme dijo:
 "¡Estaba seguro que vendrías!" 
 

"UN AMIGO ES AQUEL QUE LLEGA
CUANDO TODO EL MUNDO SE HA IDO."
  

 Es dificil encontrarlo mas no imposible,
pero mas que encontrarlo es conocerlo, porque un amigo no se busca,
simplemente aparece y lo que sigue es conservar esa amistad ahsata
el punto que sucede lo que cuenta la hisoria,
 ¡Felicidades a quienes tienen la diicha de presumir de un buen amigo!
 

lunes, 4 de abril de 2011

Mes de Abril - poesia Primavera de Juan Ramón Jimenez‏

 


Abril, sin tu asistencia clara, fuera
invierno de caídos esplendores;
mas aunque abril no te abra a ti sus flores,
tú siempre exaltarás la primavera.

Eres la primavera verdadera;
rosa de los caminos interiores,
brisa de los secretos corredores,
lumbre de la recóndita ladera.

¡Qué paz, cuando en la tarde misteriosa,
abrazados los dos, sea tu risa
el surtidor de nuestra sola fuente!

Mi corazón recogerá tu rosa,
sobre mis ojos se echará tu brisa,
tu luz se dormirá sobre mi frente...

Juan Ramón Jiménez

lunes, 21 de marzo de 2011

Llego la primavera.


Naci en un mes de primavera, en abril sin duda es la epoca que mas me marca no solo por mi cumpleaños.
El sol me mueve, me recarga, y la primavera es epoca donde el sol gana la batalla a cualquier inverno,
 cuando los dias desbordan luz.
Una epoca de renovacion que brota y nadie puede frenar.
Como decia Neruda:
"Podran cortar todas las flores, pero no podran detener la Primavera"


¿Lego quizá la Primavera a tus jardines?
La mariposas lo anuncia desbocadas, en cada rosa o jazmina dejan su beso..


Huele a ti, 
te acercas, 
susurras, 
acaricias,
me alegras...
Eres tú. Mi PRIMAVERA.

Abres el corazon
de esta princesa.
Que te añora
con desvelos en
lunas llenas.
Bienvenida reina de las estrellas,
que iluminas el cielo en 
noches eternas.
En donde cabe el amor,
los juegos, y la pasión
entera.
Eres tú, quien me alegra
el corazón después de 
tanto frío y soledades
inmensas.

Bienvenida luz de esperanza...
Bienvenida reina bella...

¡Feliz inicio de semana!




jueves, 10 de marzo de 2011

Homenaje a las victimas de los atentados del 11 de Marzo - La oreja de Van Gogh

imagen
11 de Marzo

Si fuera mas guapa y un poco mas lista
Si fuera especial, si fuera de revista

Tendría el valor de cruzar el vagón y preguntarte quién eres


Te sientas enfrente y ni te imaginas
Que llevo por ti mi falda más bonita
Y al verte lanzar un bostezo al cristal
Se inundan mis pupilas

De pronto me miras
Te miro y suspiras
Yo cierro los ojos
Tu apartas la vista
Apenas respiro, me hago pequeñita y me pongo a temblar

Y así pasan los días de lunes a viernes
como las golondrinas del poema de Bécquer
estación a estación
y de frente tu y yo va y viene el silencio

De pronto me miras
Te miro y suspiras
Yo cierro los ojos
Tu apartas la vista
Apenas respiro, me hago pequeñita y me pongo a temblar

Y entonces ocurre despiertan mis labios
Pronuncian tu nombre tartamudeando
Supongo que piensas que chica mas tonta
Y me quiero morir

Pero el tiempo se para y te acercas diciendo
Yo no te conozco y ya te echaba de menos
Cada mañana rechazo el directo y elijo este tren

Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado
Un día especial este 11de marzo
Me tomas la mano llegamos a un túnel que apaga la luz

Te encuentro la cara gracias a mis manos
Me vuelvo valiente y te beso en los labios

Dices que me quieres y yo te regalo el ultimo soplo de mi corazón

martes, 1 de marzo de 2011

Canción de carnaval.

Musa, la máscara apresta,
ensaya un aire jovial
y goza y ríe en la fiesta
del Carnaval.

Ríe en la danza que gira,
muestra la pierna rosada,
y suene, como una lira,
tu carcajada.

Para volar más ligera
ponte dos hojas de rosa,
como hace tu compañera
la mariposa.

Y que en tu boca risueña,
que se une al alegre coro,
deje la abeja porteña
su miel de oro.

Únete a la mascarada,
y mientras muequea un clown
con la faz pintarrajeada
como Frank Brown;

mientras Arlequín revela
que al prisma sus tintes roba
y aparece Pulchinela
con su joroba,

di a Colombina la bella
lo que de ella pienso yo,
y descorcha una botella
para Pierrot.

Que él te cuente cómo rima
sus amores con la Luna
y te haga un poema en una
pantomima.

Da al aire la serenata,
toca el auro bandolín,
lleva un látigo de plata
para el spleen.

Sé lírica y sé bizarra;
con la cítara sé griega;
o gaucha, con la guitarra
de Santos Vega.

Mueve tu espléndido torso
por las calles pintorescas,
y juega y adorna el Corso
con rosas frescas.

De perlas riega un tesoro
de Andrade en el regio nido,
y en la hopalanda de Guido,
polvo de oro.

Penas y duelos olvida,
canta deleites y amores;
busca la flor de las flores
por Florida:

Con la armonía te encantas
de las rimas de cristal,
y deshojas a sus plantas,
un madrigal.

Piruetea, baila, inspira
versos locos y joviales;
celebre la alegre lira
los carnavales.

Sus gritos y sus canciones,
sus comparsas y sus trajes,
sus perlas, tintes y encajes
y pompones.

Y lleve la rauda brisa,
sonora, argentina, fresca,
¡la victoria de tu risa
funambulesca!.

        Autor.. Rubén Darío.

               

lunes, 31 de enero de 2011

Poema de Antonio Machado



Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor ?romero, tomillo, salvia, espliego?.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
?harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra?,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. ?Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana?.
Veía el horizonte cerrado por colinas
oscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro, arrodillado
sobre la hierba, rumia; las márgenes de río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! ?carros, jinetes y arrieros?,
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
del Duero.
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
?ya irán a su rosario las enlutadas viejas?.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo, ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.

sábado, 8 de enero de 2011

La cigarra y la hormiga

la cigarra y la hormiga
¡Qué feliz era la cigarra en verano! El sol brillaba, las flores desprendían su aroma embriagador y la cigarra cantaba y cantaba, mientras todos los demás trabajaban. El futuro no le preocupaba lo más mínimo: el cielo era tan azul sobre su cabeza y sus canciones tan alegres... Pero el verano no es eterno.
Una triste mañana, la señora cigarra fue despertada por un frío intenso; las hojas de los árboles se habían puesto amarillas, una lluvia helada caía del cielo gris y la bruma le entumecía las patas.
¿Que va a ser de mí? Este invierno cruel durará mucho tiempo y moriré de hambre y frío, se decía.
¿Por que no pedirle ayuda a mi vecina la hormiga?
Y luego pensó:
¿Acaso tuve tiempo durante el verano de almacenar provisiones y construirme un refugio? Claro que no, tenía que cantar. Pero mi canto no me alimentará, para eso tengo que trabajar.
Y con el corazón latiéndole a toda velocidad, llamó a la puerta de la hormiga.
¿Qué quieres? preguntó ésta cuando vio a la cigarra ante su puerta.
El Campo estaba cubierto por un espeso manto de nieve y la cigarra contemplaba con envidia el confortable hogar de su vecina; sacudiendo con dolor la nieve que helaba su pobre cuerpo, dijo lastimosamente:
-Tengo hambre y estoy tiesa del frío.
La hormiga respondió maliciosamente:
-¿Qué me cuentas? ¿Qué hacías durante el verano cuando todos trabajabamos? ¿Por qué no buscastes alimentos y te construiste una casa?
-Cantaba y cantaba todo el día, respondió la cigarra.
-¿Y qué? interrogó la hormiga.
-Pues ... nada, murmuró la cigarra.
¿Cantabas? Pues, ¿por que no bailas ahora?
Y con esta dura respuesta, la hormiga cerró la puerta, negando a la desdichada cigarra su refugio de calor y bienestar.